La intrigante red de imágenes de Fernando de Szyszlo
Category: Culturales
Carlos M. Luis - El Nuevo Herald
Fernando de Szyszlo (Lima, 1925), pertenece a la categoría de los grandes maestros de la pintura americana. Situarlo a esa altura no es un intento de encerrarlo dentro de un panteón. Por el contrario, sólo señalo un hecho que cada vez más muestra ante los ojos de la crítica, una verdad indiscutible. El pintor peruano que durante tantos años ha trabajado en la representación de un mundo pictórico de singular belleza, se ha ganado un puesto de prominencia en la pintura americana. Cuando me refiero al arte de nuestro continente, lo hago con la intención de situarlo históricamente dentro de un contexto que alcanza dimensiones de carácter universal. Va siendo ya hora que reconozcan ese valor a los pintores que han trabajado bajo el sol de nuestro continente, que en definitiva es el mismo que alumbra al mundo entero. Al cumplir este año su 86 aniversario, Fernando de Szyszlo muestra una obra de substancia americana, estrechamente vinculada a las grandes corrientes del arte que arribaron a nuestras costas traídas por los europeos. En su caso, creo que obedece a dos de las principales: el surrealismo y el abstraccionismo, las cuales el maestro peruano ha sabido aplicar a su obra de una forma original.
Con respecto a la primera, encuentro en una publicación titulada Noveau Monde, autres Mondes: Surréalisme & Amériques (1995), artículo escrito por el pintor (ilustrado con un hermoso dibujo de su autoría), donde establece una relación entre la poética surrealista y los mitos que abundan entre los aborígenes americanos, entre éstos los de su país natal. Al final de su artículo, de Szyszlo menciona a Roberto Matta, Wifredo Lam, Emilio de Westphalen, Octavio Paz, Enrique Molina, y César Moro, como centros de irradiación del surrealismo en la América. Podría haberse incluido entre esos nombres, porque en su pintura se encuentran presentes todos los elementos que pueden agrandar el horizonte del surrealismo, hasta regiones insospechadas. Sin duda que de Szyslo lo sabe, al punto de que en casi toda su pintura descubrimos destellos de una combinación entre formas relacionadas con el arte de los Incas y creaciones surgidas de su imaginación. Si en Ives Tanguy sorprendemos dólmenes y menjires como restos de los druidas que poblaran la Bretaña donde naciera, en Fernando de Szyslo percibimos formaciones arcaicas, que germinan en sus cuadros y esculturas como testimonios de la civilización que dominara al Perú. Esos encuentros que terminan convirtiéndose en imponentes expresiones del atractivo que antiguas culturas aún ejercen sobre la imaginación colectiva, se resuelven en un lenguaje plástico donde el surrealismo puede contemplar el poder de su poesía.
La segunda corriente que ha tenido puntos de contacto con la primera, pertenece al abstraccionismo. Habría sin embargo, que poner de aviso al lector a qué me refiero. Entre las derivaciones por las cuales pasara el abstraccionismo existe una, cercana por una parte al expresionismo y por la otra a las diferentes manifestaciones que el arte de los aborígenes americanos nos legaron. Entre ambas la pintura de de Syszlo encuentra un espacio propicio. Una exposición que tuvo lugar en el IVAM de Valencia (2001), tuvo que ver con el tema del abstraccionismo y el paradigma indoamericano. En el catálogo de la misma, vemos numerosos ejemplos de los diseños abstractos que aparecen en las túnicas, las cerámicas y otros objetos, pasando por los petroglifos. Aunque no del todo abstractos -como tampoco la pintura de Fernando de Syszlo lo es- los diseños que utilizan los nativos americanos, sugieren una geometría que obedece por otra parte, a una concepción sagrada de sus respectivos mundos. Ciertos elementos figurativos se mezclan con otros abstractos, para ir creando una intrigante red de imágenes que terminan manifestándose en su pintura. De esa manera advertimos un contrapunto entre imágenes relacionadas con mundos latentes en sueños ancestrales o en memorias soterradas en los espacios del subconsciente.
El arte de Fernando de Syszlo juega con todos esos elementos. Juega en el sentido que Huizinga le quiso dar a ese término, como uno de los motores del arte, y que los surrealistas adoptaron como divisa para sus experimentos. En el fondo pues, su pintura cumple con el destino que le ha tocado a nuestro continente: ser el atanor donde las culturas vivientes de otras latitudes surgen renovadas.•
Carlos M. Luis es historiador de arte, escritor, curador y conferencista en galerías y museos.
Una exposición homenaje con la presencia del artista, se inaugurará el 28 de noviembre a las 7 p.m. en la galería Durban Segnini, y continuará abierta hasta el 30 de enero del 2012. 3072 SW 38 Ave., (305) 774-7740, www.durbansegnini.com
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